Para crecer sano y feliz, un niño debe sentir el amor incondicional de sus progenitores, un cariño que le proteja y le empodere a través de un afecto exento de prejuicios que limiten su desarrollo, de expectativas que le ahoguen y de juicios de valor que dañen su autoestima. Para desarrollarse correctamente, el menor también precisa que le acompañen con grandes dosis de paciencia, comprensión y empatía. Necesita unos adultos referentes que le ayuden a descubrir sus talentos y a superar las adversidades que se encuentra en su camino. Todo esto queda reflejado en el cuento Incondicional (Durii, 202) de Alejandra Melús (Madrid, 1986), diplomada en pedagogía terapéutica y experta en inteligencia emocional.
Seguir leyendo




