El novillero madrileño Álvaro Serrano salió a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas después de una doble actuación en la que prevaleció el afán de triunfo, la entrega, el valor y la claridad de ideas. Debió acompañarle el ganadero Agustín Montes, propietario del hierro de Montealto, que envió a Las Ventas seis novillos de categoría suprema: bien presentados, bravos en los caballos cinco de ellos, encastados, fieros, que devolvieron a la fiesta la intensidad que le es propia e hicieron sudar la camiseta a unos jóvenes que no están muy acostumbrados a oponentes dispuestos a vender tan cara sus vidas.
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Montealto/Bastos, Morilla, Serrano
Novillos de Montealto, bien presentados, bravos, muy encastados, poderosos, fieros y codiciosos. El quinto, el de mejores hechuras, desigual en varas y soso en el tercio final. Todos, menos el quinto, fueron ovacionados en el arrastre.
Tomás Bastos: estocada perpendicular -aviso- (silencio); dos pinchazos -aviso- pinchazo y estocada (silencio).
Martín Morilla: pinchazo y bajonazo (silencio); dos pinchazo y estocada atravesada (silencio).
Álvaro Serrano: estocada (oreja); estocada atravesada -aviso- -2º aviso- y un descabello (oreja). Salió a hombros por la Puerta Grande.
Plaza de toros de Las Ventas. 12 de mayo. Novillada. Cuarto festejo de la Feria de San Isidro. Casi lleno (20.371 espectadores, según la empresa).



