Haruto Hatsushima es un brillante médico forense y exneurocirujano a quien muchos consideran “un genio elegido por Dios”, aunque sus colegas lo tildan de excéntrico. Tras abandonar la cirugía por motivos profundamente personales, Haruto se ha dedicado a interpretar los gritos silenciosos de los fallecidos, ocupando un puesto en el Centro Nacional de Autopsias Forenses.
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