Byredo, la firma de origen sueco que se reconoce a primera vista por sus frascos minimalistas, también ha creado escuela por otro motivo: los nombres de sus fragancias. Desde el principio el objetivo de la marca fue escapar de la retórica habitual en el mundo de la perfumería para explorar otra posibilidad: las evocaciones que suscitan nombres enigmáticos o aparentemente alejados del mundo del olfativo. Lo afirmó su fundador, Ben Gorham, en una entrevista concedida a ICON en 2022: “Con mis primeros perfumes, quería que cualquier persona leyera el nombre de la fragancia y se sintiera atraída por él, por los recuerdos que ese nombre evoca. Mi trabajo consiste en crear detonantes para la imaginación y abrir la mente del público, sin decirles necesariamente cómo deben percibir los perfumes“.
Seguir leyendo



