El Gobierno español establece desde medianoche de este sábado controles en frontera a viajeros procedentes de Italia después de que el Gobierno de Roma se haya negado a levantar las medidas que aplica a ciudadanos españoles desde la crisis migratoria en Ceuta. Los controles se alargarán en principio hasta el 7 de septiembre y, desde el Ministerio del Interior, informan de que los equipos de control fronterizo decidirán sobre la marcha si revisan vuelos completos o a algunos pasajeros. En Barcelona, algunos viajeros llegados desde Roma al aeropuerto del Prat cuentan que los ciudadanos italianos han sido llevados a otra sala para ser identificados. Fuentes de la Policía Nacional en la infraestructura aeroportuaria barcelonesa han afirmado: “Italia es un país caliente en materia de inmigración. Solo revisaremos a los pasajeros que sospechemos”. Mientras, en Ceuta, más de 1.300 menores permanecen en la ciudad autónoma nueve días después de la entrada irregular de 72.000 personas desde Marruecos, mientras las autoridades tratan de organizar su acogida antes de comenzar el proceso de reubicación en otras comunidades autónomas. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, mantiene una reunión con el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y el consejero de Presidencia y Gobernación, Alberto Gaitán, en la sede del Ayuntamiento de la ciudad autónoma.
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